Trastornos afectivos (Depresión y Trastorno bipolar)

Los trastornos afectivos lo constituyen toda una serie de patologías cuyo eje central lo conforma una alteración en el estado de ánimo de la persona. Existirá por tanto una afectación de las emociones que puede repercutir en las principales áreas de la persona (vida familiar, esfera laboral, actividades de ocio, amistad, autocuidado…).

Las dos principales entidades son por un lado los Trastornos Depresivos y por otro el Trastorno Bipolar. El primero de ellos se caracteriza por la sensación de tristeza y la disminución de la capacidad para disfrutar de situaciones placenteras, uniéndose a ello desde dificultades para concentrarse y prestar atención hasta la tendencia al llanto, alteraciones del apetito, enlentecimiento o inquietud, sueño ineficiente etc… No debemos olvidar que la depresión es una de las patologías más frecuentes en la población general y que debe ser tratada ya no sólo por el sufrimiento que conlleva sino por las consecuencias y el riesgo de ideación o conducta suicida.

El trastorno bipolar añade a la clínica típica del episodio depresivo descrito previamente, la presencia de episodios maniformes. En éstos el paciente se encuentra eufórico, verborreico, puede acometer proyectos o llevar a cabo acciones donde no predice de forma racional el riesgo, presentarse desinhibido en numerosas situaciones cotidianas, realizar gastos excesivos en compras innecesarias y con frecuencia su inquietud o agitación psicomotríz pueden llevarle a acometer comportamientos agresivos. La disminución de la necesidad de dormir y la sensación de no agotamiento a pesar de ello suelen estar presentes en la gran mayoría de los pacientes. Es un trastorno que evoluciona en forma cíclica, es decir con presencia de fases donde predomina bien la depresión o la manía, y períodos interfásicos donde puede permanecer estabilizado con el tratamiento adecuado.

Mostrando todos los resultados (2)